Mensaje en el Día Internacional contra la Homofobia

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Administradora Asociada del PNUD Rebeca Grynspan
Mensaje en el Día Internacional Contra la Homofobia

Desde la histórica decisión de la OMS de hace hoy 21 años, según la cual la homosexualidad no constituye un trastorno mental, hemos visto un progreso significativo en la lucha para combatir la anti-homosexualidad, pero todavía queda mucho por delante. Ochenta naciones alrededor del mundo – más del 40 por ciento de todos los países – todavía mantienen leyes que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, en algunas instancias con cadena perpetua o pena de muerte.

En muchos países la mera defensa de los derechos de lesbianas, gay, bisexuales y trans (LGBT) es una empresa peligrosa. Solamente en los últimos 5 meses, el mundo perdió a los activistas David Kato y Noxola Nogwaza, asesinados por romper el silencio en torno a los derechos humanos de estos grupos en África.

El estigma, los prejuicios y la represión omnipresentes, socavan los derechos humanos y causan un gran daño, no solo a los individuos, sino también al desarrollo.

La homofobia frena la capacidad de los individuos para lograr sus aspiraciones y desarrollar su potencial. La discriminación y el acoso en las familias, las escuelas, los lugares de trabajo y la milicia, basadas en la orientación sexual o identidad de género, conduce a las personas a desertar de las instituciones educativas, les impide conseguir empleos e inhibe a millones en todo el mundo en la búsqueda de servicios esenciales de salud.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo apoya iniciativas que ayudan a los países a entender mejor el impacto negativo de la homofobia y la transfobia y reducir las violaciones a los derechos humanos.

Nuestros expertos han estado trabajando con los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil alrededor del mundo para vigilar las violaciones contra las personas LGBT y documentar el impacto en el acceso a la prevención del VIH, la consejería, el tratamiento y el cuidado. Trabajando en alianza con la Organización Panamericana de la Salud y otras agencias de la ONU, el PNUD documentó los desafíos y la discriminación que enfrentan las personas Trans en América Latina, incluyendo la situación con los gobiernos para exigir acceso a la justicia y los servicios.

En Papúa Nueva Guinea, estamos apoyando un proceso de reforma legal que aborda las barreras en la programación en VIH dentro de las comunidades LGBT, mientras que en Senegal nuestros esfuerzos para combatir la homofobia han llevado al gobierno a establecer un grupo de tareas, para la vigilancia de los abusos contra las poblaciones LGBT.

Desde la decisión histórica de la Asamblea Mundial de la Salud en 1990, un número significativo de países han derogado las leyes que criminalizan la homosexualidad, y varios han promulgado leyes para proteger a las personas LGBT.

La ley por sí misma, sin embargo, no puede eliminar la discrimación y el desempoderamiento. Esta debe ir acompañada por la voluntad política, en los más altos niveles, para desafiar la intolerancia.

El próximo mes, cuando los líderes mundiales se reúnan en las Naciones Unidas para examinar los progresos hacia el acceso universal a la prevención del VIH, el tratamiento y el cuidado, tendrán una oportunidad única para hacer un llamado a la acción decidida para poner fin a la discriminación por orientación sexual e identidad de género, así como también a la homofobia y transfobia que nos daña a todos, causando un efecto devastador en el desarrollo humano. Ellos deben aprovechar esta oportunidad.