Taller Programa de Recuperación Posdesastre.

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(Santo Domingo, 22 de abril de 2010). Con el objetivo de socializar experiencias y hacer más efectivo el papel del Estado, los organismos que manejan las situaciones de desastres, cooperantes y medios de comunicación, el Programa de Recuperación Posdesastre, que coordina el PNUD en la República Dominicana, inauguró este miércoles el taller internacional “Desafíos para el manejo de la información en la recuperación postdesastres”.

Durante tres  días, más de cien personas, entre ellas unos once expertos internacionales, debatirán acerca de los mecanismos que mejorarían la eficiencia en el manejo de la información y que permitirían a  las zonas afectadas por desastres naturales regresar a la normalidad con mayor efectividad, en menos tiempo y con mejor calidad de vida para sus habitantes.

Para ellos es importante tomar en cuenta sus vulnerabilidades y que los Estados desarrollen políticas de gestión de riesgo y planes de recuperación previos a la emergencia, que permitan un mayor grado de efectividad en el logro de estos objetivos.
 
Al hablar durante el acto de apertura de este taller, la Representante Residente del Sistema de Naciones Unidas en el país, Valerie Julliand, indicó que la experiencia del sismo ocurrido en Haití representa un desafío hacia la reflexión y  la acción: “Los graves desastres del 2010, especialmente los terremotos de Haití y Chile, representan para América Latina un serio desafío en la necesidad de reflexión sobre sus causas, especialmente en la generación de vulnerabilidades físicas e institucionales, así como sobre lo que ha sido el manejo de la crisis y lo transcurrido hasta la fecha en la organización del proceso de recuperación postdesastres.  Tanto dolor y tantas pérdidas deben producir hondas lecciones y fuertes compromisos para evitar ese mismo tipo de situaciones”.


Julliand reconoció los avances que en materia de respuesta a la emergencia ha logrado República Dominicana a través de la Comisión Nacional de Emergencias y su brazo operativo COE, pero indicó que el desafío ahora es lograr la misma eficiencia en la gestión de riesgos y la recuperación post desastres, que demandan un esfuerzo mucho mayor del Estado y la Sociedad. Una situación que, según indicó, es común en varios países de la región.

Insistió en que debe mejorarse la coordinación, organización y distribución de responsabilidades como eje central de los esfuerzos comunes. “La coordinación entre países, territorios, autoridades gubernamentales y cooperantes, entre comunidades y autoridades locales, además de los medios de comunicación, está en la esencia de la gestión de riesgos y la recuperación postdesastres”.

Este taller internacional busca responder a un tema fundamental en la recuperación postdesastres, donde el manejo de la información es un tema central para la distribución de esas responsabilidades y la toma de decisiones. Sin información oportuna ni confiable es poco lo que se puede hacer en los procesos de recuperación postdesastres que permitan el desarrollo humano de las naciones.

El taller internacional se desarrolla de 21 al 23 de abril en el Hotel Meliá de Santo Domingo.

Programa de recuperación postdesastre

El Programa de Recuperación Post-desastre es un proyecto desarrollado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)  a partir de las devastaciones y daños causados por las tormentas Noel y Olga a su paso por la República Dominicana.

El proyecto consiste en desarrollar acciones para lograr la recuperación y el mejoramiento de las condiciones de vida (empleo) de los habitantes de las provincias Duarte, Barahona y zonas aledañas, que según estudios de la CEPAL fueron las zonas más afectadas por estos dos fenómenos.

Además, se busca la recuperación de la infraestructura física y el medio ambiente, el mejoramiento de los servicios básicos y el fortalecimiento de las capacidades nacionales, locales y comunitarias en gestión de riesgos.

El programa inició en septiembre de 2008 y será ejecutado en 2 años. Cuenta con un presupuesto de dos millones ciento noventa y cinco mil dólares (US$2,195,000) aportados por el Buró de Prevención de Crisis y Recuperación (BCPR/PNUD) del PNUD y la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID).