
(Santo Domingo, 21 de abril de 2010). La ocurrencia del sismo en Haití y la dificultad para iniciar su proceso de recuperación son un llamado de alerta para que países como República Dominicana, con condiciones tan elevadas de vulnerabilidad, adopten políticas y mecanismos para la recuperación postdesastres en forma anticipada, así lo señaló Camilo Cárdenas Giraldo, especialista internacional en recuperación pos crisis.
Cárdenas Giraldo es uno de los 11 invitados internacionales que comparte experiencias en el taller “Desafíos para el manejo de la información para la recuperación postdesastres que realiza el Programa de Recuperación Postdesastre del PNUD, en el hotel Meliá en Santo Domingo, durante la presente semana.
Cárdenas señaló preocupación por el crecimiento exponencial de los riesgos y de sus consecuencias en el mundo debido a diversos factores, tales como el cambio climático y el deterioro ambiental. Indicó que en las tres décadas pasadas el número anual de desastres se multiplicó por 5 y las pérdidas económicas por 15, siendo Latinoamérica y El Caribe las regiones más afectadas. En los últimos 40 años, el número de desastres se triplicó en esta zona y las pérdidas económicas fueron 11 veces más elevadas.
“En el caso de República Dominicana, estudios recientes muestran las altas y crecientes vulnerabilidades a las que está expuesto el país frente a las distintas amenazas naturales y al cambio climático y, a la vez, lo señalan como uno de los países que mayores retos tiene para avanzar en la gestión de riesgos en la región” afirmó.
Al hacer estas observaciones Camilo Cárdenas indicó que en América Latina los Gobiernos implementan una práctica común de buscar “afanosamente” soluciones rápidas y visibles a las consecuencias de estos fenómenos para retornar a la normalidad, cerrando así las puertas al trabajo planificado con visión de mediano y largo plazo que impliquen soluciones más sostenibles, duraderas y que puedan verdaderamente ir a la raíz del problema y atacar las causas generadoras del desastre y, en consecuencia, obtener resultados que permitan un desarrollo sostenible de las zonas históricamente vulnerables.
“Cuando se supone concluida la emergencia, se inician entonces, en forma improvisada y con visión cortoplacista, la fase llamada de reconstrucción. Durante ésta, los esfuerzos se concentran básicamente en la reparación o reconstrucción acelerada de los daños físicos ocasionados a la infraestructura y a las edificaciones. De esta manera, siempre con el pretexto de la urgencia, sin hacer los estudios ni la planificación necesaria, sin disponer de información sistematizada, actualizada y suficiente, sin investigar las causas generadoras de los daños ocasionados durante el desastre, por lo regular los países afectados terminan reconstruyendo e incrementando las vulnerabilidades y los riesgos ya existentes”, explicó. “De ahí la necesidad imperiosa de que los gobiernos definan con anticipación políticas y estrategias para el manejo de los procesos de recuperación postdesastre, aprovechando para ello las lecciones aprendidas en los numerosos eventos que han sucedido al interior y fuera del Continente en los últimos años”.
Camilo Cárdenas, quien dictó la conferencia magistral que dio inicio a este taller internacional, recordó las palabras del señor Kofi Annan en su Informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1,999 cuando se refería a la cultura de prevención y la reducción de riesgos y desastres diciendo que: “Sabemos lo que se debe hacer. Lo que necesitamos es la visión y la voluntad política necesarias para hacerlo”.
En el marco de este taller que inició el 21 de abril y concluye el viernes 23, expertos en manejo de emergencias, gestión de riesgo y recuperación posdesastre de diversos países de Latinoamérica comparten experiencias y sistemas con el objetivo de eficienciar mecanismos de control, prevención y actuación que existen en sus respectivos países en materia de recuperación.

Parte de los asistentes al acto inaugural.