Acerca del país

Un país de ingreso medio

 

 

República Dominicana es un país de ingreso medio que está en vía de desarrollo y que depende principalmente de los servicios y las remesas. La actividad económica es hoy 12 veces más grande que en 1960 y ha crecido a una tasa de 5.4% promedio anual en los últimos 48 años. Los ingresos de divisas por exportaciones, turismo y remesas son 15 veces superiores al nivel de 40 años atrás.

Por otro lado, la población se multiplicó por tres y la edad promedio de los dominicanos y dominicanas pasó de 21 años en 1960 a casi 28 años en 2009. Durante esas casi cinco décadas la población ha envejecido. En 1960 cerca de la mitad de la población estaba entre 0 y 14 años, pero hoy solamente un tercio cae en ese rango de edad.

  

Estos cambios vinieron acompañados de un acelerado proceso de urbanización y modificaciones en la estructura productiva. Hoy dos de cada  tres dominicanos y dominicanas residen en zonas urbanas mientras que hace cuatro décadas la proporción era de menos de un tercio. Los cambios en la estructura productiva son notorios; de una economía orientada a la producción agrícola que giraba alrededor del azúcar, se ha pasado a una economía de servicios orientada hacia la actividad del turismo. Las comunicaciones y las infraestructuras han registrado un avance extraordinario en las últimas décadas.

Los cambios se reflejan en innumerables indicadores institucionales. Los derechos civiles se han consolidado, tales como: inviolabilidad de la vida, seguridad individual, inviolabilidad de domicilio, libertad de tránsito, libertad de asociación, libertad de conciencia y de cultos, inviolabilidad de correspondencia, libertad de empresa, derecho de propiedad, entre otros. Los derechos políticos de la población también han evolucionado positivamente. Hay elecciones cada cuatro años con relativa normalidad, no hay limitaciones en la participación política más allá de las que regula la ley pero existen debilidades en la calidad de la democracia como el marcado clientelismo, la falta de debate programático así como una fuerte influencia entre los tres poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial.

  

Existen por tanto grandes debilidades en el Estado de derecho, en las instituciones y en la gerencia pública, así como en la materialización de los derechos económicos y sociales consignados en la Constitución y las leyes.

  

El cumplimiento de los derechos económicos y sociales enunciados en la Constitución y en las leyes se refleja un conjunto de indicadores sociales e institucionales, muchos de los cuales han registrado progresos. En efecto, hoy una persona nacida en el país tiene 16.3 años más de esperanza de vida que en 1960, la probabilidad de morir antes de los 40 se ha reducido a la mitad por cada mil habitantes y la tasa de mortalidad infantil es una quinta por parte de la registrada en 1960. La cobertura educativa y en salud se ha expandido. Sin embargo, este progreso no ha avanzado a igual ritmo que los promedios de América Latina y el Caribe. La expansión de las coberturas en educación y salud se hicieron a expensas de la calidad; en muchos casos los indicadores están por debajo de los promedios regionales y en la mayoría muestran un desempeño inferior al esperado, dado el estándar mundial asociado con el nivel de riqueza por habitante que registra el país.

 

Crecimiento desigual y sin desarrollo

República Dominicana, un país que de acuerdo con estadísticas del Banco Mundial tiene 10 millones de habitantes, presenta un índice de desarrollo humano medio de 0.663 (2010), que la sitúa en el rango 88 entre 169 países del mundo, según el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2010 del PNUD.

El país ha avanzado en algunos indicadores sociales, habiéndose reducido desde 2000 la mortalidad infantil, aumentando la esperanza de vida, la matriculación en la educación primaria y el acceso de la población a una fuente mejorada de agua. Sin embargo, cuando se habla de desigualdad, la cifra refleja que no todos los dominicanos y dominicanas tienen acceso a esas mejoras y crecimiento, pues al ajustar por desigualdad el Índice de  Desarrollo Humano, pierde un 25% de su valor, lo que supone 7 posiciones menos, y es el país número 40 de 139 con mayor pérdida.

El Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2008 del PNUD en República Dominicana plantea que “en una sociedad como la dominicana, de gran inequidad social, económica e institucional, el acceso a las oportunidades está determinado por el poder individual o del grupo al que se pertenece”.

 

El cumplimiento de los derechos económicos y sociales enunciados en la Constitución y en las leyes se refleja en un conjunto de indicadores sociales e institucionales, muchos de los cuales han registrado progresos. En efecto, hoy una persona nacida en el país tiene 16.3 años más de esperanza de vida que en 1960, la probabilidad de morir antes de los 40 se ha reducido a la mitad por cada mil habitantes y la tasa de mortalidad infantil es una quinta parte de la registrada en 1960. La cobertura educativa y en salud se ha expandido. Sin embargo, este progreso no ha avanzado a igual ritmo que los promedios de América Latina y el Caribe. La expansión de las coberturas en educación y salud se hicieron a expensas de la calidad; en muchos casos los indicadores están por debajo de los promedios regionales y en la mayoría muestran un desempeño inferior al esperado, dado el estándar mundial asociado con el nivel de riqueza por habitante que registra el país.

 

Crecimiento desigual y sin desarrollo

República Dominicana, un país que de acuerdo con estadísticas del Banco Mundial tiene 10 millones de habitantes, presenta un índice de desarrollo humano medio de 0.663 (2010), que la sitúa en el rango 88 entre 169 países del mundo, según el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2010 del PNUD.